ARTÍCULOS

NUEVO SABADO SALUDABLE DIA 11 DE MAYO

30.4.13 20:33 - Dr. Francisco Alonso Aragón

LOS DRES:
CARMEN MARTINEZ: NEUROFISIÓLOGA CLÍNICA
PILAR INFANTE: PEDIATRA
FRANCISCO ALONSO: SU GINECOLOGO
OS HABLARAN SOBRE EL TEMA:

RITMOS VIGILIA-SUEÑO EN EL FETO, RECIÉN NACIDO Y LACTANTE Y SU RELACIÓN CON LA NUTRICIÓN. IMPORTANCIA DE LA HIGIENE DE SUEÑO.

Los estudios sobre el neonato prematuro aportan cada vez más datos sobre las características del sueño en el útero. El profesor Rivkees de la Universidad de Yale, en el año 2000, demostraba la presencia de un ritmo día-noche desde la mitad de la gestación. Hoy sabemos que desde las 28 semanas de gestación son diferenciables las fases del sueño. Desde la 30ª semana está presente el sueño activo, el equivalente al sueño REM del adulto, aquel en que se desarrolla la mayor parte de los sueños. Por lo tanto, nada nos impide decir que en el útero, el feto tiene todos los «instrumentos» para soñar: una actividad eléctrica cerebral adecuada y la presencia de estímulos que construirán sus contenidos. También en el útero, el sueño es importantísimo porque ahí sucede la máxima proliferación de células nerviosas y la producción preferencial de ciertas hormonas.
El cerebro de un recién nacido tiene un grupo de células que es su reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Al nacer, este reloj es inmaduro, esto explica que el bebé se despierte en periodos de 3-4 horas, independientemente de si es de noche o de día. Estas interrupciones sirven a los papás para alimentarles y realizar los hábitos higiénicos.
Es MUY IMPORTANTE que conozcan el SUEÑO de su bebé para ir enseñando los hábitos de la comida, del sueño y estimular afectivamente al máximo a sus hijos.
Tanto la alimentación como el sueño, constituyen sin duda los dos motivos de consulta más frecuentes e importantes en Pediatría. Durante el primer año, se introducen todos los alimentos en el niño, haciendo mención significativa a la lactancia materna.
Los trastornos del sueño, y lo que es aún más importante, evitar que éstos aparezcan gracias a una buena higiene de sueño, suponen un reto para el pediatra que trata con un bebé que debe de saber interrelacionar estas dos necesidades vitales.


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